martes, 26 de octubre de 2010

En mi habitación

En esta ciudad uno se siente dueño de muy pocas cosas y al mismo tiempo, cree que una pequeña parte de cada una de ellas le pertenece y es suya. En esta mezcolanza de sonrisas, buenas caras y gente amable todo el mundo te hace sentir como en casa aún estando a mil kilómetros de ella.

Pocas cosas me pertenecen en Toulouse pero ironías de la vida, cada día yo a ella le pertenezco más y más.

Sé que una parte del Canal du Midi que bordea la ciudad y que se ha convertido en mi lugar conmigo mismo, es mía aunque nadie lo sepa. Sé que aunque nunca lo veré  por escrito en el contrato y lo frecuenten más de cien personas al día, Pastel et Sarrasin en la Rue du Taur siempre albergará mis mejores charlas y el mejor café de la semana.

Tengo una vieja bicicleta que no corre, sino vuela.  Una bicicleta del color del paso de mil historias de una noche por su cuerpo de acero sí-oxidable. Tengo una bicicleta que perteneció a Xavier, a Marta, a Julien y a Olivier en otra vida y que, gracias a noséqué ahora me pertenece a mi. Una bicicleta que me teletransporta cuando se lo pido a las historias que hacen de mi día a día un constante popurrí de emociones y vayvenes que le dan sentido al constante brillo de mis ojos.

Una bicicleta que vuela y poco más. Pocas cosas regalan tanta vida sin tenerla.

Luis.

3 comentarios:

Sara dijo...

menos mal, pensé que se te había olvidado escribir :)

y sí, aún te leo.

Aída Alvarado dijo...

me encanta :)
quiero una bici de esas!
pronto pronto

Santiago dijo...

nada mejor que la habitacion de uno, yo podria quedarme dos dias seguidos. pero al mismo tiempo disfruto de salir y conocer sitios nuevos. en unas semanas nos vamos de vacaciones con mi familia, saque vuelos a Buenos Aires desde Bariloche. espero que tengamos una linda experiencia